Desobediencia intencionada, 2020
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No estoy segura de que todas las obras de arte sean fruto de una intención por parte de la artista. Creo que hay obras artísticas no intencionadas, casuales, que se crean en los espacios públicos como el metro, las calles, por múltiples artistas que dejan una expresión, o su basura, de una manera que podría ser leída dentro de un discurso artístico.
Me he encontrado varias veces un colchón tirado a lo Sarah Lucas con restos de comida colocados de manera casual, como si fuese la respuesta de Butler a esta pieza.
Hace poco la estación de metro de Potsdamer Platz se cubrió de un pladur bellísimo lila y blanco. También he visto varios cuadros como si estuvieran expuestos dentro de diferentes vagones.
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Actos de transferencia se dan en palabras, colores e imágenes extraídas de espacios públicos urbanos. En “Desobediencia intencionada”, Sandonis recrea grafitis y marcas de vagones y estaciones de metro por todo Berlín, uniéndolos en una única instalación, creando una topografía estética de la ciudad. La instalación es una colaboración con participantes anónimos, lo que cuestiona la autoría artística.
El gesto de transponer reproducciones se convierte en una forma de preservación, capturando un momento particular de la estética pública de la ciudad, monumentalizando lo que solo puede existir en estos espacios de tránsito de forma temporal.
Julianne Cordray